GIL PARRONDO RECIBE EMOCIONADO LA MEDALLA DE ORO DE LA CULTURA ALMERIENSE Y ALABA LA GRAN EXPOSICIÓN RETROSPECTIVA DE SU OBRA

La Diputación de Almería reconoce así la gran labor del decorador asturiano en la difusión cinematográfica de esta provincia

Esta tarde, Gil Parrondo ha recibido visiblemente emocionado la medalla de oro de la cultura de la provincia de Almería antes de inaugurar la mejor y más extensa exposición retrospectiva de su obra, tal y como ha reconocido ante un centenar de personas, entre las que se encontraban estrechos colaboradores suyos como el director de cine Antonio Giménez Rico, el historiador cinematográfico Jesús García de Dueñas, el arquitecto e investigador cinematográfico Jorge Gorostiza, el historiador de cine Víctor Matellano y el atrezzista Julián Mateos.

“¿Qué por qué amo tanto la provincia de Almería…? No tendría suficientes palabras nunca para explicarlo. Me ha dado tanto y tengo tanto que agradecerle…”. Así concluyó su discurso en el que recorrió mentalmente e ilusionado muchas de sus películas. Algunas de ellas están presentes en esta exposición organizada por la Diputación Provincial de Almería en el marco de su VIII Festival Internacional de Cortometrajes ‘Almería en corto’ que se celebrará del 4 al 12 de diciembre.

Esta exposición, que coincide en el tiempo con el 40º aniversario del rodaje en Almería de la superproducción norteamericana Patton (1969) que le valdría el primero de sus dos Oscar a la mejor dirección artística, es la primera gran muestra sobre sus creaciones profesionales y está comisariada por el historiador de cine Ignacio Manuel Fernández Mañas. En ella se podrán ver 141 dibujos, diseños y proyectos de decoración, 95 fotografías, 16 planos y una decena de documentos como cartas, contratos, artículos de prensa, etc, la mayoría de ellos inéditos, cuya coordinación lleva a cabo el diseñador Elías Palmero, así como del extraordinario catálogo recopilatorio.

Gil Parrondo y Rico-Villademoros nació el 17 de junio de 1921, en Luarca (Asturias). Con ocho años se instala en Madrid, ciudad en la que reside en la actualidad. A finales de la década de los 30, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando para estudiar pintura y arquitectura, y se despierta su interés por los decorados de Hollywood.

Los cuatro robinsones (1939) de Eduardo García Moroto, La Dolores (1940) de Florián Rey y La Gitanilla (1940) de Fernando Delgado representan su bautismo en el cine. Tras un paréntesis de tres años entre 1942 y 1945 para realizar el servicio militar, regresa a Madrid y empieza a trabajar como ayudante de Sigfrido Burmann. Con él colaboraría en cincuenta películas, varias dirigidas por Juan de Orduña: entre ellas sobresalen Locura de amor (1948), Pequeñeces (1950), Agustina de Aragón (1950) y Alba de América (1951).

Hacia finales de los 50 y principios de los 60 compagina las grandes coproducciones con películas españolas como La noche y el alba (1958) de José María Folqué, El precio de la sangre (1959) de Feliciano Catalán o Don José, Pepe y Pepito (1959) de Clemente Pamplona.

Los paisajes almerienses

En el año 1962 se estrena Lawrence de Arabia, película en la que no figura como decorador, aunque fue el responsable de las localizaciones que se hicieron en Almería. Lo mismo ocurriría con Doctor Zhivago (1965), aunque en este caso aparece en los créditos como director artístico asociado. A partir de Lawrence de Arabia, durante casi más de una década fue raro el año en que Gil Parrondo no trabajó en la provincia almeriense. En 1966 participa en una serie televisiva norteamericana, La patrulla furtiva, que se filmó en esta provincia, como sucedió con Duffy el único (1967) de Robert Parrish, The Valley of Gwangi (1968) de James O’Conolly (1968) o Los Cien Rifles (1968) de Tom Gries.

El reconocimiento internacional

Cautivado por los paisajes almerienses, Gil Parrondo regresa una vez más para convertirlos en el sur de Italia en la película Patton (1969), filme que le valdría en 1970 su primer Oscar a la mejor dirección artística. Fue el inicio de su colaboración con Schaffner, con quien también trabajaría en Nicolás y Alejandra (1971), su segundo Oscar, y en Los niños de Brasil (1978). La tercera nominación consecutiva a los premios de la Academia de Cine estadounidense vendría de la mano de Viajes con mi tía (1972), de George Cukor, rodada también en parte en Almería.

La provincia aparece de nuevo en Orgullo de estirpe (1970), con escenas rodadas en Los Llanos de Senés y el castillo de Tabernas, la única película en la que trabajó para John Frankenheimer.

El viento y el león (1975) supuso su primer encuentro con John Milius. Rodada en localizaciones como el Casino de Almería, Mónsul, la Casa Rosa de Rioja o la Alcazaba, esta película le abriría las puertas de posteriores colaboraciones con Milius, con quien Parrondo llegaría a trabajar también fuera de España. A Almería volverían ambos ya en los 80 para rodar parte de Conan, el bárbaro (1982).

El cine español reciente

De los últimos años destaca su trabajo en La vuelta de El Coyote (1998) de Mario Camus y El abuelo (1998) de José Luis Garci. En 1999 recibió la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. También obtiene cuatro Goyas a la mejor dirección artística por su trabajo en cuatro películas de José Luis Garci: en 1995 por Canción de cuna (1994), en 2001 por You’re the one (2000), en 2005 por Tiovivo c. 1950 (2004) y en 2006 por Ninette (2005).

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